Irrumpió en mis aposentos e iluminó mi cara un disparo de color. Sobria y tan maravillosa llamada que viene desde el cielo redentor.
Cristal amarillo que penetras toda sombra, intocable, intangible pero visible y temperamental (mis cobijas ya no pueden defenderme). Hoy que acaricias mi día no me dejes mi sueño olvidar.
Cristal amarillo que penetras toda sombra, intocable, intangible pero visible y temperamental (mis cobijas ya no pueden defenderme). Hoy que acaricias mi día no me dejes mi sueño olvidar.
Que incongruente tormento puede ser despertar...
