Esta bien. Te lo diré sólo a ti. Después de todo has escogido el camino de los rosales, es casi como te lo imaginas. Encontrarás paredes cubiertas por rosales hermosos, verás que hay rosas de casi todos los colores y casi todos los perfumes.A decir verdad es un lugar muy bonito y en todo momento puedes ver la luna. Te advierto que debes tener mucho cuidado en cada paso, trata de no perderte mirando las flores, el camino es complicado y tropezar puede ser demasiado doloroso, eso sin contar que las espinas de esas rosas son extremadamente largas; te garantizo que razgarán tus ropas, tu piel y tu corazón en cuanto te distraigas. Esas heridas no cerrarán muy facilmente y tienden a sangrar durante mucho tiempo, las más peligrosas son las que se hacen cerca del alma Incluso cuando salgas de ahí seguirán sangrando durante el resto del viaje; cuánto tiempo, no sabría decirte, depende de la fuerza de tu espíritu y tu corazón.
Lo mágico de ese camino es que a pesar de lo desgarrador que puede ser, muchos se encantan de atravesarlo, sin importar lo lástimados que puedan terminar. Como en todos los caminos tienes que avanzar lo más rápido que puedas, este camino es especialmente doloroso. Así que te pregunto si estas dispuesta a tomarlo. No lo sé, lo único que puedo hacer por ti entonces es hablarte un poco sobre los otros caminos.
Los matorrales... Los matorrales son extensos y bastante tediosos, te hablo de matorrales enormes, mucho más grandes que tú. Tapan toda luz que viniera del sol. Es el camino más oscuro; en realidad nunca podrás ver nada, es como hundirse en nuestro propio hastío ya que tampoco escucharás otra cosa que no sean tus pasos y el crujir de las ramas.
Por si fuera poco, uno nunca sabe para donde ir ya que ni siquiera sabes por donde avanzar. Este camino es la cuna de la desesperación. Da igual si caminas con los ojos cerrados o abiertos pero te recomiendo que no intentes mirar jamás hacia atrás, sólo camina en línea recta y trata de correr entre los troncos y los desechos de las ramas, avanza lo más rápido que puedas. Sólo así podrás salir.
Finalmente el laberinto de espigas. Como casi todo por estos lares, las espigas se levantan muy a lo alto y entre sus tallos se abren algunos caminos. Es un laberinto trazado con las lineas de la confusión y aunque es pequeño puedes tomar mucho tiempo en salir de ahí. Si tomas este camino de poco te servirá avanzar con el corazón en la mano, más bien necesitarás de todo tu ingenio. Las paredes son todas espigas, y por lo tanto no es difícil atravesarlas; sin embargo no te recomiendo que lo hagas, ya que cada vez que lo haces tu piel quedará salpicada por un polvo que libera cada ramillete. Ese polvo tiende a ser muy pesado a la larga y tiende a meterse en los poros y hacer algunas llagas en la piel, normalmente hacen heridas muy profundas. No te detengas a descansar a menos de que sea muy necesario. En las noches sentirás que puedes escuchar pasos; digo sentirás porque no me consta, hay quienes rumoran que en este laberinto también habita un minotauro, yo jamás lo he visto. Espero no tengas que averiguarlo.
Me duele no poder acompañarte en esta jornada. Pero siempre estaré dejando pistas, pronto te hablaré del jardín del castillo, descubrí algo nuevo que contarte. Espero encontrate pronto por aquí, por allá o por donde nos ilumine el tiempo.

