Tuesday, December 19, 2006

La tarántula

Escuché un ruído y abrí los ojos. Por la ventana de mi habitación se filtraba la luz de la luna llena, nuevamente escuché algo miré a mi derecha, no había nada, traté de dormir. Volví a escuchar algo, era un ruido extraño, como una cosa que se arrastraba, un crujido o algo similar. Decidí ignorarlo y volver a dormitar, me acomodé y con los ojos entre cerrados la vi. Era una tarántula enorme tanto como una almohada, negra y peluda, con multiples ojos verdes. Retrocedí tratando de cubrirme con las cobijas. Comenzó a hablar. No tengas miedo, vengo en nombre de la paz, yo soy un ser muy viejo, tan viejo que no tiene sentido decir mi edad. Vine hasta aquí con un solo propósito y es el de revelarte algo sin igual. Yo sé porque lo he vivido, los secretos que los hombres buscan sin descansar, el secreto de la vida, de la muerte y el amor; el secreto del sentido de la razón, la razón de la locura y la pasión, puedo decirte el fúturo, relatarte toda la historia del universo, todo lo que los hombres han soñado y más... Algo tuvo ese tono en su ronca voz que me hizo calmar, me senté, después de un par de palabras y con una confianza inusitada le dije que necesitaba un cigarrillo para concer tales revelaciones. Me dijo que esperaría. Salí de mi cuarto, bajé corriendo las escaleras, fui directo a buscar mis cigarrillos. Los tomé y volví a mi habitación. Para mi sorpresa estaba la luz encendida. Encontré a mi madré con una escoba en las manos y la tarántula despedazada en una esquina. ¡Mira lo que maté en tu cuarto! Por eso te digo que debes ser más ordenado con tus cosas. Quién sabe cómo es que creció tanto ese animal. Después de unos minutos de regaños mi mamá regreso a dormir. Me quedé pensando en todo lo que se había perdido, en todo lo que había pasado, tantos misterios, tantos secretos y una gigantesca tarántula mágica de entrañas verdes muerta en la esquina de mi recamara. Ella lo sabía todo, ella...

Desperté. Vaya si estás noches me dan para contar cosas raras.

Saturday, December 16, 2006

120 minutos


Sí, es un lugar donde el sol fulmina el paisaje. El paisaje tiene una inmensidad que va más allá de lo que podrán ver tus ojos. Es una maravilla su gente bonita, tienen una calidez que desafía su clima extremo, pueden ser tan fríos. Puede ser una sonrisa que te espera a cada lado que vas. Es una ciudad con la fuerza de un Sentinela y la ternura de tu graciosa voz. Deberías saber que fue muy agradable compartir tu sonrisa, recorrer tus calles y disfrutar de extraños detalles que para ti no valen mucho pero para mi son impresionantes. Pude observar como de un sueño te convertiste en realidad. Al final cuando me despedía te seguí con la mirada tratando de recordar cada movimiento, cada palabra y cada gesto. Perdóname, la verdad es que no supe reaccionar, en verdad no te quiero descepcionar. Después de todo de instantes se va formando una vida, como cada persona que se va... como se fue aquel llano paisaje, entre las luces y la oscuridad.

Más vale una silenciosa mirada, más vale una sonrisa atrevida, más vale robarte un gesto que soñarte toda una vida. Más vale el vacio de tu ausencia después de haberte conocido que haber vivido una vida imaginando. Tuve que despedirme con la promesa de regresar. Y espero que todo pase, que todo siga y que siempre exista un momento más.

Gracias por todo.

Sunday, December 03, 2006

Prats

"Se feliz, extráñame dos días y entiérrame al tercero." Voy a suponer que me extrañarás. Resulta que adelantaste tu partida, resulta que tampoco soy maduro, resulta que jamás pude concretar mi despedida y resulta que sí me importas, resulta que er s mi amiga. "Te recordaré por siempre" y cómo lo harás si ahora estás muerta... Querías que te escribiera algo y jamás pude entregarlo, quizá no sea necesario, quizá aun puedas leerme, quizá el tiempo lo dirá.

Algún día podré verte de nuevo, ojalá lo entiendas. Cada vez que nos veamos en un sueño podremos tomar té y galletas.
Adiós.