De tu música y tus locuras; detras de una aurora, más allá de la noche me evocas, me invocas, me llamas, me haces tú. Y yo, quisiera sentir tu palpitar... Me atraviesas con tus notas y desdenes. Yo sólo pienso en mi corazón y sus deberes. Apareces de nuevo en la noche; como la primera vez, filtrada en un sueño con tu viejo violín azul y tu magia confusa que más que caprichos irradia temor.
Son sólo dos odas perdidas en un místico encuentro que no tiene sitio ni tiempo, un juego de palabras o una broma que me inquieta y me hace desearla realidad.
Tú sólo llegas con tu viejo violín azul, tu magia confusa, tus ropas rosas y aquella frase perdida. Te vas con el tiempo del sueño; tu frase se va con sus notas, tal cual se la robara el viento. Quizá el final es un comienzo, como las notas de tu viejo violín azul...

