Yo estaba viendo la luna. Tú veías las estrellas. Yo estaba en camino a mi casa. Tú ibas cruzando una montaña. Con tu nombre en mis labios, con tu mente en la tierra, con el amor entre brazos y la distancia en las venas… Pude haberte dicho tantas cosas. Hoy en otro día nos sentamos a ver que cosas contamos, a ver que sueños nos damos y a jugar que nos encontramos. Hoy como ayer y siempre de una forma u otra te siento cerca. No importa que estés lejos. Te siento cerca y sin importar que estuvieras cerca, te siento y eso es lo que importa, lo que me importa porque me importas
(sí, tú, no la d i s t a n c i a).
Realmente no estamos tan lejos, sólo un poquito desviados.

