Tibia es la soledad cuando te marchas, ligeros los sonidos que me rodean, ligeros como ilusiones que tan sólo vuelan y distantes como hoy la primavera. Cálida es la mirada que te regalo, regalo que se va siguiendo tus pasos en una noche rosa, en una noche negra. Trémula es la respiración que llena mi pecho, suspiro que alienta alas que no vuelan, alimento de pulmones destrozados y tímidas siluetas. Fulminantes son tus palabras, palabras que no matan pero laceran, que hierven y queman como el acero incandescente que me ciega. Tiernas pretenden ser las letras que escribo, tiernas como las mañanas serenas, como el rio que con lágrimas se lava, como tristes sinfonías que tal vez leas.
Tuesday, October 13, 2009
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