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De pronto, me encontró una persona... (Más allá del horizonte).
Deténgase, mi nombre es... mucho gusto, yo soy Davel Cienfuegos. Davel, nombre extraño el tuyo; bastante frío, dígame qué lo trae por aquí. Vengo de paso, vengo de aquel valle. Para ser sincero he caminado mucho y me siento algo cansado. ¿Cansado? aquí todos llegan cansados; si es que se puede decir que llegan, parece que tu sí llegaste, no como yo, ni como otros visitantes. ¿A qué se refiere? A nada; acompáñeme, lo llevaré a mi vieja casa, ahí podrá ponerse cómodo. Empezamos a caminar hasta entrar a una casa, nada podía distinguirse, todo estaba muy oscuro. Gracias, disculpe y cómo se llama este lugar. Esta es mi casa. No, me refiero al lugar donde me encontró. ¿No sabes? ¿Entonces crees que llegaste por accidente? Sólo iba caminando. No, eso no puede ser posible, aquí nadie llega por accidente. ¿Qué lugar es este? Es el pasaje de los muertos. ¿El pasaje de los muertos? Sí, aquí todos estamos muertos, aquí vienen a pasear todos los que han muerto, es un lugar independiente del cielo o el infierno. Tu debes haber venido por algo, sólo que quizás no lo sepas. No importa, en los años que llevo trabajando aquí a veces pasa esto. Los que vienen, vienen a pedir consejo de los que se fueron. ¿Consejo de los muertos? Sí, sólo tienes que llamarles, ellos ya saben que estás aquí, es fácil notar a los vivos. Anda, entra, en esta habitación podrás estar "tranquilo" duerme un poco, aquí las cosas se dan solas. Dando pasos hacia atrás y sin dejar de verme el... abandonó la vieja casa y me dejó solo con el aliento frío. Por la ventana sólo se veía un árbol macabro y marchito; de alguna manera me resultó hermoso, a lo lejos, había una hermosa estrella, parecía estar justo junto a el.