Sunday, October 26, 2008

Elluna


Esta noche entra por mi ventana un precioso claro de luna. Me recuerda a noches pasadas, noches muy solas y muy bien acompañadas. Noches de sueños e ilusiones, noches de austeros silencios.

Me quedo sentado en mi cama, recargado en la cabecera de madera que no elegí y que adorna mi cuarto. Me quedo mirando esa ventana de arco, observando como se filtra este claro de luna. Es una preciosa compañía. Mientras recuerdo, siento como si cada día fuera eterno y la mezcla de esas eternidades me diera el goce de estar aquí sentado, lejos de todo y de todos, acompañado de mi amada soledad que jamás me abandona.

Sonrío. Noches como estás son mi refugio, mi morada, el lugar donde siento pertenecer, entre la sombra de una noche estrellada junto a un claro de luna, como la luna que me vio nacer, como la luna que me acompaña y que siempre me sonrie cuando la vuelvo a ver, luna de mis noches tristes, luna de mi alegría desenfrenada, luna de mi amor y mi esperanza, luna que jamás dejará de brillar.

Al cabo de un rato, cuando me quedo abrazado de esta sombra, el claro de luna se acerca poco a poco, con un tímido arrebato de ternura me acerco a ella yo también, vuelvo a sonreir. Es esa delgada línea de cariño a la soledad, esa que te permite estar sin nada, esa que te acoge y cuida. Finalmente, después de no sé ya cuanto tiempo me recuesto, el claro de luna se recuesta junto a mi, nos abrazamos y nos entregamos al sueño.

3 comments:

Anonymous said...

wow!!!!!!

Jo Pelerín said...

La luna... Naciste con luna? =D

Ah! Un muy buen texto, me dejaste sin palabras

Patricia said...

Uy si, uy si noche estrellada baaahhh.