Tuesday, April 15, 2008

Crash

Es una fría y nublada mañana de abril. Salgo de casa y como de costumbre, aún es de noche; sin embargo, hoy no se ven las estrellas. Voy manejando a la escuela, los faros del carro apenas pueden con la neblina que pareciera ser un oleaje espeso y blanco, ciertamente macabro y acogedor. Acelero, bajo las ventanas, luego acelero aún más. Siento el gélido viento en el rostro, lo respiro, se siente la libertad de la veloz brisa y entonces todo se detiene.

La vida como todas las cosas termina, sólo para volver a comenzar, la muerte como todas las cosas comienza, sólo para volver a terminar. No es cuestión de heroísmo, romanticismo ni magia. Es mucho, mucho más que eso. La cosa es que tal vez nunca podremos comprenderlo.

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