Tan irracional, como incomprensible, tan meramente idiota es decir que te extraño. Decir que me gustaría estar contigo, decir que realmente esto tan inútil como mi peculiar forma de ser.
Tanto que me duele la cabeza, que se me cierran los ojos, tanto que me abruma saber qué tanto.
Y sí. Te extraño, aunque mis dedos conspiren para no escribirlo.
Tanto que me duele la cabeza, que se me cierran los ojos, tanto que me abruma saber qué tanto.
Y sí. Te extraño, aunque mis dedos conspiren para no escribirlo.

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