Me quedé sentado aquí. En la banca junto a la ventana de la biblioteca de la escuela. Es una tarde soleada, calurosa, sofocante. Es un día de esos pesados, sí, de esos. Pesan los ojos, pesan las manos, pesa la cabeza y hasta el mentón. También se vuelve pesado el pasado que te recuerda que siempre estará por ahí.
Como no tengo nada que hacer o en su defecto no quiero hacer nada, reflexiono: Todos los días, todo va tomando su propio paso, la gente siempre se mueve, los carros siempre se mueven, los vientos van acariciando los árboles que ya van tomando sus tonos más verdes en esta primavera. A distancia veo pasar a esa chica que siempre me roba un suspiro (suspiro) y se va (como casi siempre) miro al otro lado y observo como la gente se va quejando por el calor, como el reflejo del concreto se convierte en una trémula visión. Y al cabo de unos instantes justo cuando también reflexiono lo básica y casi nula que fue mi reflexión...
Vuelvo a verme sentado aquí. En la banca junto a la ventana de la biblioteca de la escuela, con achaques que debieran pertenecer a alguien mayor y con una pereza que sobrepasa cualquiera de mis esporádicos malestares.
Tengo ganas de mandar al diablo este día y tirarme al pasto (en la sombrita) a descansar. Quizá no tengo el valor de hacerlo o tal vez tengo mucha pereza como para intentar. Quizá mejor debería ir por esa niña bonita que desde hace un tiempo me roba un suspiro (al recordarla también suspiro) bueno la verdad no es tan bonita pero a mí me gusta (lo suficiente como para suspirar).
No. Mejor no. Quizá en otro momento que me sienta con más animo de salir a dar la cara al día. Ahora luce bastante acogedora esta banca y este ratito que me regalo para sentarme a meditar.
De cualquier manera todo sigue avanzando, así que mi ausencia espontanea no debiera afectar.
Como no tengo nada que hacer o en su defecto no quiero hacer nada, reflexiono: Todos los días, todo va tomando su propio paso, la gente siempre se mueve, los carros siempre se mueven, los vientos van acariciando los árboles que ya van tomando sus tonos más verdes en esta primavera. A distancia veo pasar a esa chica que siempre me roba un suspiro (suspiro) y se va (como casi siempre) miro al otro lado y observo como la gente se va quejando por el calor, como el reflejo del concreto se convierte en una trémula visión. Y al cabo de unos instantes justo cuando también reflexiono lo básica y casi nula que fue mi reflexión...
Vuelvo a verme sentado aquí. En la banca junto a la ventana de la biblioteca de la escuela, con achaques que debieran pertenecer a alguien mayor y con una pereza que sobrepasa cualquiera de mis esporádicos malestares.
Tengo ganas de mandar al diablo este día y tirarme al pasto (en la sombrita) a descansar. Quizá no tengo el valor de hacerlo o tal vez tengo mucha pereza como para intentar. Quizá mejor debería ir por esa niña bonita que desde hace un tiempo me roba un suspiro (al recordarla también suspiro) bueno la verdad no es tan bonita pero a mí me gusta (lo suficiente como para suspirar).
No. Mejor no. Quizá en otro momento que me sienta con más animo de salir a dar la cara al día. Ahora luce bastante acogedora esta banca y este ratito que me regalo para sentarme a meditar.
De cualquier manera todo sigue avanzando, así que mi ausencia espontanea no debiera afectar.
Eh!?

3 comments:
vaya hasta que escribes sin faltas de horrografía
jajaja
además eres muy perezozo para hacer cualquier coooosa!
como todos los de tu campus
jejeje
bueno excepto elidé q' a ella si la quiero
ps yo digo que más bien dejes de lado tanta reflexion como tu mismo dices inutil y vayas por esa nena....al fin que se dice "el analissi destruye la espontaneidad" no dejes que este calor te aletargueeeee!...
saludos cámarada
Anda sacude la pereza, que el tiempo transcurre y se aleja...(tu mismo lo escribiste), no dejes que pase el tiempo sin haber hecho lo suficiente para sentirte cansado(si me entiendes no?)
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